Lourdes Molina

Economista sénior
correo electrónico: lourdes.molina@icefi.org
Cada inicio de año suele caracterizarse por sentimientos esperanzadores y buenos deseos.
Por este tipo de prácticas no resulta extraño que El Salvador resulte mal evaluado a nivel internacional.
Un dolor nada normal, una consulta médica, exámenes de laboratorio, ultrasonido.
Pasaron las elecciones, los resultados fueron los esperados y, en un par de meses asumirá funciones una nueva legislatura.
Un conductor que paga “mordida” para evitar una multa de tránsito; una funcionaria que acepta regalos de una empresa a cambio de “ayudarle” con la aprobación de un estudio de impacto ambiental;
El Salvador es un país insostenible, y en esta ocasión no me refiero a la polarización política o a los altos niveles de violencia e inseguridad; sino a un problema que aunque no acapara titulares también debería estar en la agenda de discusión. Hablo de la insostenibilidad ambiental.




