Lourdes Molina

Economista sénior
correo electrónico: lourdes.molina@icefi.org
Somos un país distópico en materia de derechos humanos. Las vulneraciones y violaciones a los derechos de todas las personas están a la orden del día y todas las personas podemos ser víctimas.
Pareciera que aunque el discurso público presenta, con bombo y platillo, un trabajo incansable por resolver los mayores problemas de la ciudadanía, detrás
El pasado 1 de mayo se celebró el Día internacional de las personas trabajadoras, en conmemoración del inicio de la huelga de sindicalistas estadounidenses que en 1886 exigía una jornada laboral de 8 horas. Una esperaría que después de 131 años, nuestras sociedades fueran plenamente conscientes del rol protagónico de la clase trabajadora dentro de la vida en sociedad; sin embargo y a pesar de las reivindicaciones logradas, aún persisten luchas por ganar, una de ellas es el derecho a un trabajo digno, que también implica una pensión digna.
Por este tipo de prácticas no resulta extraño que El Salvador resulte mal evaluado a nivel internacional.
El inicio de un nuevo año suele estar marcado por la esperanza de poder cumplir nuevas metas y objetivos, y por la confianza que las condiciones en las que nos encontramos mejoren.
Vivimos en un país en el que sus funcionarios, en lugar de conmemorar los Acuerdos de Paz, se dedican a atacar y desacreditar su valor histórico.
La Asamblea Legislativa de El Salvador tiene la oportunidad de abonar al proceso de reconciliación nacional, que sirva como base para la paz y la democracia de nuestro país, pero esto no se logrará sin justicia transicional.
Estoy convencida que otra Centroamérica es posible, una sin pobreza, con mayor igualdad y bienestar, con más democracia, con sostenibilidad ambiental, con
A pesar de la pandemia el mundo sigue girando, el tiempo sigue avanzando y hay procesos que no se detienen.




