Lourdes Molina

Economista sénior
correo electrónico: lourdes.molina@icefi.org
El presupuesto público permite identificar las prioridades y apuestas que un gobierno tiene.
La transformación del país requiere de una construcción colectiva, de diálogos y consensos nacionales, liderados desde el poder público. Ca
Era una fotografía de dos niños, que bajo la lluvia, en un semáforo en medio de San Salvador hacían malabares con la esperanza de recibir a cambio alguna moneda de los automovilistas.
Todos y todas estamos viviendo esta pandemia, pero no todas las personas lo hacemos en las mismas condiciones.
Casi dos terceras partes de la población pobre a nivel mundial viven en los países que son ricos en recursos naturales. Es por ello que en el ámbito de las actividades extractivas, la transparencia fiscal es fundamental, en el sentido de que los ingresos públicos generados por dichas actividades, más allá de generar beneficios macroeconómicos, se traduzcan en oportunidades para elevar las condiciones de vida de la población, en un marco regulatorio que garantice el cumplimiento de los derechos de las personas a decidir la explotación o no de los recursos, y promueva una relación con el fisco basada en la búsqueda del bien común. Independientemente de si los ingresos fiscales generados por actividades extractivas son altos o bajos con respecto al tamaño total de la economía en la que se explotan, si su gestión y manejo se realizan de manera poco transparente, difícilmente se traducirán en mejoras en las condiciones de vida de la población.
Estamos cerca de iniciar un nuevo año y tradicionalmente se viven estas fechas con muchas aspiraciones y deseos de un futuro mejor.
El Estado salvadoreño tiene la obligación de garantizar un sistema de protección social con un componente previsional adecuado.
Poco a poco el optimismo con el que iniciamos el año se va desvaneciendo, 2021 está demostrando ser un año en el que debemos enfrentarnos a los impactos de diferentes crisis.




