Ricardo Castaneda
Ricardo Castaneda Ancheta dejó de trabajar para el Icefi en octubre de 2023.
Cuando usted visita los mercados municipales es común encontrar los puestos donde le venden los “remedios” para cualquier dolor o malestar que tenga.
Karla trabajaba en una maquila, antes de la pandemia. Se levantaba a las 3:30 am y se acostaba a las 11:00 pm.
La clase política salvadoreña ha desgastado las palabras «acuerdo fiscal». No porque se hayan esmerado por conseguirlo, sino porque este término ha sido utilizado para demostrar que la otra parte (Gobierno o partido de oposición) es quien se opone a alcanzarlo. No obstante, ahora que se aborda este tema, valdría la pena recordarles a los políticos para qué sirve la política fiscal.
Es difícil comprender por qué, a pesar de la advertencia de especialistas, organismos multilaterales y los propios técnicos del Ejecutivo se quiera seguir adelante.
Los pronósticos económicos son mucho menos infalibles que los pronósticos climáticos.
El descontento con la clase política salvadoreña no se gestó el 4 de marzo.
¿Por qué el gobierno se negó a que la población conociera el contenido de este informe?
Ni la mejor técnica de Photoshop, ni la mejor edición de video, ni la mejor campaña de marketing sirven al momento que alguien se para frente al espejo sin maquillaje ni careta y, se refleja de
Imagínese una casa en la cual el techo ya no sirve y cada vez que llueve, el hogar se inunda. Por más que se le pongan parches, con el pasar de los días nuevamente se va a inundar, hasta que se cambie el techo. Podemos utilizar la misma analogía para las finanzas públicas de El Salvador, aunque se le intenten poner parches, los problemas estructurales seguirán ahí. Y arreglarlo va más allá de que el Gobierno lo pueda hacer de forma solitaria.
Ya se ha cumplido un año de convivir con la pandemia y de las medidas para intentar controlarla. Con algunas buenas y otras seguramente no tanto.




